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miércoles, 2 de marzo de 2011

Sinfonía en el mar (primera parte de la novela capítulo diez)

Sinfonía en el mar
Autora Esperanza Gómez-Cornejo Bazán

Capítulo 10

En la tienda la conversación era novelesca:
-ayer en la tarde Hilda fue a casa de Celeste, seguramente a decirle que deje de estar detrás de su hermano; dijo Cacilda:
-parece que con el violín en lugar de encantar a las serpientes encanta a los hombres, es increíble lo que puede lograr con sus encantos, ¡Cati se fue por su culpa! Dijo Elvira:
-cualquier cosa se puede esperar de alguien que casi le quita el novio a su cuñada estando casada:
-es verdad doña Chela y lo más extraño de todo esto es que don Dimas la considera la mejor mujer del pueblo:
-a mí no me extraña, he visto tantas cosas que me imaginaba que esto iba a ocurrir, lo que sucede es que don Dimas está enamorado de Celeste:
-¡no creo doña Chela! Es demasiado mayor para ella:
-por eso mismo, se siente joven a su lado:
-pero es tan puritano:
-es sólo una máscara, en el fondo es el más corrompido:
-pobre doña Narda, ni a su edad puede estar tranquila:
-ya está acostumbrada a sufrir, es una mártir, en el fondo se siente bien con su papel de mujer abnegada, para ella ser maltratada la convierte en una noble heroína, ayá ella, es una tonta:
-lo que pasa es que ya es mayor:
-siempre ha sido así, desde que tenía la edad de ustedes, yo no, al contrario, a mis cincuenta años me he convertido en la mujer más indómita que existe y ustedes que son jóvenes, no sean tontas, nunca se dejen tratar mal por nadie.
Por fin doña Chela dijo algo sensato entre todos los chismes disparatados que decía y aún que tenía algunos atisbos de sumisión propios de las mujeres de su generación llevaba una relación bastante sana con su esposo.
Mientras tanto Cati meditaba en la habitación del hotel acerca de su futuro, el dinero se le estaba agotando y no encontraba trabajo, Lima era una ciudad demasiado movida para alguien que vivió toda su vida en un pueblo tranquilo, tenía miedo de los asaltantes, más aún en la zona en donde estaba, ella misma vio el día anterior como encañonaron a una joven y la metieron a un carro, ¡que susto! Sabía que debía buscar otra zona en donde establecerse pero para ello debía ahorrar dinero porque una zona más segura era más costosa:
-No encuentro trabajo y hací dicen que Lima es la ciudad de las oportunidades, algunos hasta se atreven a decir que aquí se venden piedras, antes quizás, ahora la cosa está difícil, pensaba Cati mientras salía de la habitación con el ánimo por los suelos.
El canto de las cuculiz la acompañó hasta afuera del hotel, luego tomó un ómnibus que la llevó al centro de Lima y para matar el tiempo se puso a recorrer tiendas, el sonido de los carros y la gente que caminaba con cuidado siempre alerta la preocupaban y al mismo tiempo la hacían pensar en las innumerables cosas que podía vender como ambulante, pero no tenía capital.
Fue grande su sorpresa cuando en una tienda de cosas para el hogar vio que se vendían piedras a modo de adorno, esto le daba esperanzas y se puso a juntar piedrecitas del mismo tamaño, las más bonitas que encontraba para venderlas en los días sucesivos.
A diferencia de Lima la vida de aquel pueblo era tranquila y tenían tiempo para conversar largamente, en el restaurán doña Gertrudis escuchaba impaciente la plática de Idalio y Noemí:
-no sabía quel Rodrigo trabajaba recogiendo manzanas, al fín siquiera ta chambeando, lo único que sabía hacer era vagar:
-Es un sapo, no se como encuentra la manera de conseguir comida:
-Es un choro Noemí:
-nunca lo he visto robarse nada:
-Él mete floro mientras el Lucas se chorea las cosas, así le chorearon un sombrero a Amaranta y como es caída del palto la pobre ni cuenta se dio:
-no es caída del palto, creo que está rayada, ella es media rara:
-si pe, de eso se aprovechó el chibolo, ¿en donde estarán sus padres?:
-los abandonaron, los cuida Marcela, ni jilea por ver a sus hermanos, pobrecita, a veces me pide que le regale las sobras de la comida, lo bueno es que el Marcelo gana un poquito más tocando canciones:
-pero sigue con el pantalón café y el polo amarillo de hace dos años, ya le está quedando corto; dijo Idalio:
-Hola linda, ¿tienes algo para jamear? Baratito no más, lo que queda del desayuno; dijo un chico de quince años que entró al restaurán:
-si, ahorita te traigo; dijo Noemí y fue a la cocina:
-¿Qué tal chino? Preguntó Idalio:
-Aquí pe, chambeando pero lo más difícil es conquistar a la Marcela, es demasiado serial:
-Ya olvídala, si en un año no te ha hecho caso no te va ha hacer caso nunca:
-quizás un día atraca, mi tía dice que cuando una mujer dice que no en realidad es que si, además ahora está friqueada por lo de sus padres, ya se le pasará y se dará cuenta de que la vida sigue y puede tener enamorado, si sus viejos los abandonaron más bien tiene toda la libertad del mundo:
-No chino, estás en otra, ahora ella tiene que cuidar a sus hermanos, tiene muchas responsabilidades y si ella te ha dicho que no es porque nica contigo, te ha choteado mil veces, mejor búscate otra jerma:
-Me templado pe, no puedo olvidarla:
 -no se que le vez a esa flaca si ni siquiera es bonita, parece un palo:
-¡no hables así de la Marcela! Claro que es bonita y tiene una bos linda:
-habla como soldado, ya búscate una gila que si te haga caso, la Lucha se muere por ti y tú ni le das bola:
-dice mi tía que la lucha es una basilonera:
-jugadora, chino, eso de basilonera ya pasó de moda, tu tía está bien atrasada, además no es cierto, nunca debes creer los chismes que se dicen en la tienda, es puro floro:
-Aquí te traje un sánduche y jugo de manzana, está dos lucas, si quieres más jugo me pagas una china aparte; dijo Noemí:
-estos muchachos hablan pura jerga, don Francisco, ¡están malogrando nuestro idioma! Dijo doña Gertrudis:
-esa es la manera en que evoluciona nuestro lenguaje:
  Es una forma de hablar propia de la gente inculta, a, muchachos:
-sabe, no estoy muy de acuerdo con la palabra inculto, todos tenemos cultura:
-si fuera así don Francisco, no habría gente que habla con jerga:
-precisamente la jerga es parte de su cultura, existen muchas culturas en nuestro país distintas a la nuestra:
-hay gente que cree en tonterías, imagínese, a una ahijada que tuve le hicieron el rotuche y la pobre niña quedó trasquilada:
Pero eso no quiere decir que esa gente no tenga cultura por no ser como nosotros:
-usted habla así porque es historiador y sociólogo pero es mejor hablar con propiedad manteniendo las buenas costumbres, con un sentido común para lo estético:
-le confieso que me agrada su forma de hablar doña Gertrudis; dijo él agradando a su interlocutora.

*
Allí estaba, tendida en la vereda, era una jovencita hermosa de cabello rubio, parecía una muñeca y en otras circunstancias para Manuel habría sido grato verla, mas aquella noche, cubierta de vómito, sólo inspiraba lástima.
La gente pasaba sin mirarla, el apuro era tal que no se detenían a observar la decadencia tendida en el suelo y una chica distraída le pisó una pierna pero ella estaba tan ebria que no hizo nada.
Manuel no pudo ser indiferente, se acercó y en vos alta le dijo:
-Esta calle es peligrosa, mejor ve a tu casa.
Al ver que no respondía, la tomó de la parte alta de la cabeza, justo la zona que estaba limpia, la movió un poco y cuando despertó le preguntó por sus amigos y ella no supo dar razón, esto preocupó a Manuel bastante pero no pudo hacer nada.
Unas horas más tarde aquel joven tranquilo de dieciocho años se vería envuelto en la que sería la primera de muchas borracheras.
Las fiestas y reuniones de fin de semana se convirtieron en un hábito para Manuel al igual que las bebidas alcohólicas, en poco tiempo su estilo de vida cambió y cuando su madre o algún amigo le decía que deje de beber él lo meditaba llegando siempre a la conclusión de que quería seguir bebiendo y que no era tan malo, después de todo la embriaguez era agradable.
Su forma de ver la vida había cambiado, quien iba a pensar que el licor transformaría su forma de pensar y sentir.
Los consejos en contra de la bebida resonaban en sus oídos como algo razonable pero soso y vacío al igual que las frases clichés que se dicen por decir.
Ante el letargo de un mal hábito, los sentimientos de culpa sucumben como el fuego bajo la lluvia, con el tiempo Manuel estaba convencido de que tomar era parte de la sosiabilisación, un compromiso ineludible, que podía dejar de beber en cualquier momento pero que en esa etapa de la vida no deseaba ni era necesario dejar esa práctica tan placentera, en cinco años su Visio por el licor dio un giro insospechado a su vida, se dio cuenta de que era uno más de los que estaban siendo arrastrados por la corriente parametrada de la sosiedad, esa sociedad que te dice que debes tomar en una fiesta, que por ser joven tienes derecho a divertirte embriagándote, de lo contrario no tendrás experiencias en la vida.





3 comentarios:

Anónimo dijo...

escribes muy bello ,tus palabras son tan dulses,,felicitaciones ,sigue escribiendo ...me da mucho gusto encontarte de tanto tiempo soy marco tapia tu amigo de lima espero saber de ti mucha suerte marco_20_1980_love@hotmail.com mi correo personal bay

Anónimo dijo...

hola esperanza soy tu fiel admirador,cuidate mucho escribire tambien mi blog .ok bueno ultimamente no he tenido tiempo pero lo hare ok,te cuento que estamos participando los invidentes de lima en las diferentes regiones del peru el deporte del atletismo ahora el 30 de agosto en lima 21lkm correremos los invidentes ojla llegue jaa bay cuidate mucho..

marco tapia dijo...

termine de leerla sinfonia de mar ,me encanta por las genialidades,de palbras muy bien .sigue escribiendo esperanza suerte..